martes, 8 de agosto de 2017

San Cayetano de Thiene

San Cayetano de Thiene


 San Cayetano de Thiene, presbítero, que en Nápoles, en la región de Campania, se entregó a pías obras de caridad, especialmente en favor de los enfermos incurables, promovió asociaciones para la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos Regulares para la renovación de la Iglesia, recomendando a sus discípulos el deber de observar la primitiva forma de vida apostólica.

Fundador. Año 1547.   Este santo, muy popular entre los comerciantes y ganaderos porque los protege de muchos males, nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia.   Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño quedó huérfano, al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo muy buen.

Estudió en la Universidad de Pádua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.   Se fue después a Roma, y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede.   A los 33 años fue ordenado sacerdote. El respeto que tenía por la Santa Misa era tan grande, que entre su ordenación sacerdotal y su primera misa pasaron tres meses, tiempo que dedicó a prepararse lo mejor posible a la santa celebración.

En ese tiempo estalló la revolución de Lutero que fundó a los evangélicos y se declaró en guerra contra la Iglesia de Roma. Muchos querían seguir su ejemplo, atacando y criticando a los jefes de la santa Iglesia Católica, pero San Cayetano les decía: «Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo».

San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres.  «Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico?» Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, que ganas siento de llorar al ver que las gentes no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado».

Sentía un inmenso amor por Nuestro Señor, y lo adoraba especialmente en la Sagrada Eucaristía y recordando la santa infancia de Jesús. Su imagen preferida era la del Divino Niño Jesús.   La gente lo llamaba: «El padrecito que es muy sabio, pero a la vez muy santo»   Los ratos libres los dedicaba, donde quiera que estuviera, a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.   Un día en su casa de religioso no había nada para comer porque todos habían repartido sus bienes entre los pobres.

San Cayetano se fue al altar y dando unos golpecitos en la puerta del Sagrario donde estaban las Santas Hostias, le dijo con toda confianza: «Jesús amado, te recuerdo que no tenemos hoy nada para comer». Al poco rato llegaron unas mulas trayendo muy buena cantidad de provisiones, y los arrieros no quisieron decir de dónde las enviaban.   En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y el santo exclamó: «Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas».

Y así murió el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.   En seguida empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y el Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671.

Falleció el 7 de agosto de 1547. En 1670 el Papa Clemente X lo canonizó.

San Cayetano (Vicenza, 1 de octubre de 1480 - Nápoles, 7 de agosto de 1547) fue un presbítero italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos. En 1671 fue proclamado santo por el papa Clemente X. Se le conoce como Santo de la Providencia, Patrono del pan y del trabajo.
San Cayetano nació en Vicenza en el siglo XV. Pertenecía a la familia de los condes de Thiene. Fue el último de los tres hijos del conde Gásparo di Thiene (un militar que murió en 1492) y de la condesa María Da Porto, quien más tarde se convertiría en terciaria dominica. Recibió el nombre de Cayetano en honor a un tío recién fallecido que era un canónigo docente de Derecho en la de Padua, que había nacido en Gaeta ( pueblo costero, a 70 km al sudeste de Roma).

Cayetano en 1504 obtuvo el doble doctorado en derecho civil y canónico.Universidad de Thiene; En 1506 (a los 25 años de edad) gracias a las relaciones de sus tíos, tuvo la oportunidad de ser nombrado protonotario apostólico en la corte del papa Julio II, en Roma. Desde ese puesto ayudó a reconciliar a la Santa Sede con la República de Venecia. Se retiró de la vida cortesana en 1513 y fundó una sociedad de sacerdotes y prelados, llamada el Oratorio del Amor Divino. Fue ordenado sacerdote dos años después (a los 35 años).

Trabajó como confesor. En 1522 retornó a su ciudad, Vicenza. En Venecia fundó el Ospedale degli Incurabili, un hospital para enfermos incurables.

En 1516, Martín Lutero luchaba en Alemania contra el comercio de indulgencias, lo que terminaría dividiendo a la Iglesia (la Reforma). Algunos sacerdotes equivocadamente tenían la idea de que podían vender indulgencias y habían convencido a sus feligreses de que cualquier persona podía comprarlas, ya fuera para sí misma o para un pariente muerto que permanecía en el Purgatorio. Cayetano dedicaría su vida a luchar contra la Reforma protestante.

En el año 1524 fundó la orden de los Teatinos (o Clérigos Regulares) junto con el obispo Juan Pedro Caraffa (1476-1559), que más tarde sería elegido papa con el nombre de Pablo IV.

A ellos se les sumó Bonifacio dei Colli (m. 1558) y también Paulo Consiglieri (m. 1557). La Orden de los Clérigos Regulares fue aprobada por Clemente VII el 24 de junio de 1524 y confirmada definitivamente en 1532. Cayetano estaba convencido de que la Iglesia necesitaba luchar contra la Reforma y servir a los más pobres. La fundación de los Clérigos Regulares tenía como objetivo renovar el espíritu y la labor misionera de los sacerdotes.

A esta orden se la llamó de los teatinos por el nombre latino de la ciudad de Chieti (Theate), la ciudad donde era obispo Caraffa. Tenían como regla que no debían poseer nada, ni debían pedir nada. Debían vivir únicamente de las limosnas que los fieles les ofrecieran espontáneamente.

Para paliar las necesidades de los pobres, fundó la organización de beneficencia Monte di Pietà (que posteriormente se convirtió en el Banco de Nápoles), como una alternativa a los usureros (tiburones del préstamo).

En Venecia se asoció con un miembro de su asociación Amor Divino que trabajaba en el Hospital de los Incurables, Jerónimo Emiliani —noble veneciano que después de una juventud aventurera, decidió en 1531 dedicarse a los pobres y huérfanos (aunque permaneciendo laico)—, a quien ayudó a fundar otra orden de clérigos regulares, la Orden de los Padres Somascos.

Como carisma apostólico, Gaetano jugaba con los parroquianos varones, con quienes apostaba el rezo de oraciones, rosarios de madera, velas devocionales, o bien servicios y trabajos manuales en la iglesia.

Su emblema es la aparición de la Virgen María.

Falleció siendo el superior de su orden, en Nápoles. Sus reliquias se encuentran en la iglesia de Santo Paolo, en Nápoles.
Cayetano de Thiene fue beatificado el 8 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado el 12 de abril de 1671 por el papa Clemente X.

La fiesta de san Cayetano es celebrada por la Iglesia católica el 7 de agosto.

Es patrón de los gestores administrativos, así como de las personas que buscan trabajo y los desempleados y es llamado «Padre de Providencia» o «Padre de la Providencia».
Cayetano de Thiene fue beatificado el 8 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado el 12 de abril de 1671 por el papa Clemente X.

La fiesta de san Cayetano es celebrada por la Iglesia católica el 7 de agosto.

Es patrón de los gestores administrativos, así como de las personas que buscan trabajo y los desempleados y es llamado «Padre de Providencia» o «Padre de la Providencia».
Además de los teatinos —fundados directamente por san Cayetano— existe una congregación católica denominada Pia Societá San Gaetano (Pía Sociedad de San Cayetano), con sede principal en Vicenza, ciudad de donde era oriundo el santo, y que cuenta además con comunidades repartidas por varias partes del mundo como Albania, Argentina, Brasil, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Mozambique e Italia.

En España, los clérigos regulares fundaron casas en Alcalá de Henares, Madrid (actual parroquia de san Cayetano), Barcelona, Palma de Mallorca, Salamanca y Zaragoza.

Es santo patrón de:

En España:

    Gor (provincia de Granada). El 6 de agosto se inician las fiestas patronales en honor a san Cayetano ondeando la bandera del patrón por diferentes puntos de su villa, mientras el mozo pasa la bandera por encima de los devotos que piden protección al santo. El día 7 en recuerdo de su muerte, acompañará al santo patrón en procesión por las calles del pueblo. Las fiestas finalizan el día 10 de agosto.
    Cortijo de Periate - Piñar (Granada).
    Fuengirola (provincia de Málaga).
    Patrón de Seminario Conciliar Diocesano de Ciudad Rodrigo

En Ecuador es el santo patrono de la localidad costeña de Chone, en la provincia de Manabí, donde todos los 7 de agosto desde 1735 se celebra la fundación española de dicho poblado, organizándose desfiles y fiestas en honor al aniversario de fallecimiento de san Cayetano.

En Argentina, su festividad es la segunda en importancia, después de la veneración de la Virgen de Luján, patrona del país. Cada 7 de agosto miles se congregan de las parroquias que están bajo la insignia de este santo, para pedir por su intermediación. En el Barrio de Liniers, en Buenos aires, semanas antes de el día que se conmemora la muerte del Santo, personas duermen en carpas, para ser los primeros en agradecer los favores logrados por su intermediación.Se puede decir que en la mayoría de los hogares católicos argentinos, esta su estampa.


 Nació Cayetano; de padres nobles, hacia el año 1.480, en la ciudad de Vicenza, del señorío de Venecia. Sin embargo, algunos autores afirman que vio la luz en Gaeta. Efectivamente, el nombre Cayetano proviene del término latino caietanus, que significa, oriundo de Caieta, como se llamaba esa ciudad en la época de los romanos.

Antes de nacer, ya la madre lo había ofrecido a Jesús. De pequeño, por este motivo, se lo llamaba Cayetano de Santa María.

Cayetano nació en una época de cambios históricos profundos, logró vivir de acuerdo a lo que creía y trascender su tiempo, no sólo como un Santo venerable, sino como un ejemplo de vida cristiana.

Frecuentó desde muy joven las iglesias y le gustaba la soledad. Se estableció en Roma y el Papa Julio lo nombró protonatario apostólico y lo hizo camarero.

San Cayetano experimentaba una desgana muy viva por el género de vida de muchos de los otros prelados y eclesiásticos de la corte papal. En una carta del 31 de julio de 1517, pedía a Laura Mignani rezar por Roma: "Te recomiendo ésta, alguna vez Ciudad Santa, ahora Babilonia, en la cual hay tantas reliquias".

Ordenado sacerdote el 30 de setiembre, celebró su primera misa en la fiesta de la Epifanía, el 6 de enero de 1517, en el altar del Pesebre de Santa María la Mayor, donde la Madre de Dios, en la Navidad siguiente le presentará su Hijo Divino entre los brazos, como él mismo lo relata a Laura Mignani en una carta del 18 de febrero de 1518.

A favor de los incurables.

Al regresar a Vicenza, encontró un conjunto de gente humilde, devota y ejemplar, que él Ilamó sociedad santa.

Los aleccionó para que fueran útiles en el hospital de incurables y ejerció personalmente la caridad con los enfermos. Su ejemplo cundió por toda la ciudad. Caballeros, nobles, militares y vecinos de gran fortuna acudían como voluntarios al hospital. Se trasladó a Venecia. Allí gastó gran parte de su fortuna en realizar obras de misericordia. Reparó el hospital, Ilamado Hospital Nuevo. Todavía se ve sobre la puerta principal del hospital la imagen del santo y la inscripción en que se lo Ilama "amado fundador". Acostumbraba decir que en la iglesia se rendía a Dios el homenaje de la adoración y "en el hospital lo encontramos personalmente".

Funda otra congregación a medias.

Por segunda vez se hizo presente en Roma, donde fundó otra congregación, para combatir a los herejes. Tuvo por compañero de fundación a don Juan Pedro Caraffa, obispo de Chieti (Teati), hombre austero y ejemplar que fue después el Papa Pablo IV.

Cayetano fue un reformador. Un fin guiaba al nuevo instituto: proveer santos prelados, quienes no podían poseer rentas ni pedir limosna, debiendo contentarse para su sustento con lo que espontáneamente se les ofreciera; es decir, debían entregarse sin reserva en manos de la providencia. Clemente VII los denominó clérigos regulares. En Italia son Ilamados chietinos o teatinos por Juan Pedro Caraffa, obispo de Chieti, que antiguamente se Ilamaba Teati.

Después del saqueo a Roma.

En el saqueo a Roma, en mayo de 1527, por las tropas imperiales de Carlos V, los Teatinos fueron maltratados, hechos prisioneros y encerrados en la torre del Reloj, en el Vaticano; liberados por un oficial español, pasaron a Civitavechia y después a Venecia. Durante los seis años que él pasó en Venecia (1527-1533), Cayetano con su Comunidad se consagra a la asistencia de los pobres y de los enfermos, sobre todo en la peste que asoló la ciudad entre el 1527 y 1528, trabaja en la reforma religiosa y se opone a las infiltraciones heréticas.

Un "pobre" que era temido por cuasi-herejes.

En Nápoles, los Teatinos realizan desde el principio una inmensa tarea apostólica. Bajo la dirección de Cayetano, la Comunidad crece rápidamente y se vuelve el centro de la reforma católica: se cuida del decoro y del esplendor de la iglesia, se da un gran impulse a la vida litúrgica y a la frecuencia de los sacramentos, reflorece la piedad en torno al misterio de Navidad, se restaura la devoción al santo Pesebre.

Se velaba también por la pureza de la fe. Los innovadores Juan Valdés, Pedro Bernardino Ochino y Pedro Mártir Vermigli encuentran en los Teatinos temibles adversarios. Defensor de una pobreza absoluta, Cayetano rehusa enérgicamente las generosas ofrendas que unos napolitanos quieren asegurar a la Comunidad para que ella goce de rentas fijas. Su confianza en la Providencia será proverbial y sus biógrafos narran los prodigios que prueban las intervenciones especiales del cielo. Su espíritu de penitencia era grande, así como su despego de lo terrestre.

Morir por Nápoles.

Cayetano había Ilegado a Nápoles en compañía de otro teatino, Juan Marinoni. La ciudad estaba gobernada por un Virrey, don Pedro de Toledo, en representación de Carlos V.

Los españoles, a fin de mantener la estabilidad política y económica, habían otorgado a la nobleza napolitana grandes beneficios. Pero el pueblo soportaba graves penas y miserias.

El Conde de Oppido recibió a los dos sacerdotes, con grandes lujos. Pero ellos se negaron a aceptarlos terminantemente.

El Conde, maravillado por los espíritus nobles dos teatinos, siguió insistiendo y brindándoles todo to podía para que vivieran cómodamente. Y ambos, nuevamente, devolvieron cuanto obsequio recibían y come su obra de apostolado en la ciudad.

Entre idas y venidas, lograron todo cuanto se propusieron. Lentamente fueron sorteando con dificultad todos obstáculos. Pero no pudieron con uno: la Inquisición, que había Ilegado a la ciudad y produjo tal conmoción que la multitud se levantó en armas.

Cayetano trató de mediar en el conflicto que se desató, pero no obtuvo ningún resultado y decidió ponerse en manes de Dios, suplicando su misericordia. Entonces, Cayetano se ofreció en cuerpo y alma por la salvación de su pueblo.

De repente, una extraña enfermedad lo obligó a recostarse en la cama y Marinoni Ilamó inmediatamente al médico. Pero de nada sirvió. El Santo pidió los sacramentos para poder morir en paz. Lloró por sus pecados, besó por última vez la imagen de Cristo en la cruz y cerró los ojos para siempre el domingo 7 de agosto de 1547, en momentos en que la capital napolitana estaba en sangrientos tumultos.

Al día siguiente, milagrosamente, cesaron las hostilidades. Hubo un acercamiento de ambas partes y dieron paso al diálogo, es que la mano de Dios había bajado a la tierra y había escuchado el ruego del Santo.

Fue enterrado en el cementerio de los Teatinos, cerca de la iglesia de San Pablo; más tarde sus restos fueron trasladados al interior de la iglesia, donde son actualmente venerados en la cripta del "Soccorpo".

Clemente X lo canoniza el 12 de abril de 1671. Su fiesta, celebrada el 7 de agosto, fue extendida en 1673 a la Iglesia universal.

En definitiva, San Cayetano pasó toda su vida sirviendo a Jesús en sus hermanos: fundó un hospital para atender a los que padecían enfermedades infecciosas, creó un Banco que concedía créditos a los más necesitados, organizó una imprenta para dar trabajo a los desocupados. Nadie que tuviera alguna necesidad le era indiferente.

    EXPANSION DE LA DEVOCIÓN DE SAN CAYETANO AL NUEVO MUNDO.

La introducción de la devoción a San Cayetano en los vastos territorios que la Corona de España controlaba; desde el actual estado de Colorado en Estados Unidos hasta la Patagonia tiene más aires de milagro que de historia.

No podemos olvidar que en 1622 la Corte Madrid conoce la Santidad de Cayetano, que murió súbdito de Carlos V en 1547, a través de los "Clérigos Regulares" que llegan a la Capital para cuidar el hospital y la colonia de italianos, allí establecidos. La canonización de los cinco Santos Clementinos en 1672 es una apoteosis española: cuatro de ellos pertenecen a estos; territorios que gobierna todavía la dinastía de los Austrias: San Cayetano, Santa Rosa de Lima, San Luis Beltrán y San Francisco de Borja. Santa Rosa es la primera flor de santidad que produce América de Sur. San Luis Beltrán había evangelizado la actual Colombia, sin necesidad intérpretes, durante más de siete años. Es pues de la mano de Rosa de Lima y de Luis Beltrán que San Cayetano hace su entrada en el corazón de los pueblos hispanoamericanos. Los Virreyes y la nobleza española que se establece en el nuevo continente traen sus "vidas" y primeras reproducciones gráficas del Santo. El pueblo sencillo aprende a conocerIo. En poco tiempo se convierte en uno de·los Santos más populares de Latinoamérica.

En México, y esto lo sabemos por una carta que escribe un religioso jesuita a su hermano "clérigo regular" de Nápoles, no hay casa, iglesia o poblado que no cuente con un altar de San Cayetano. Se multiplican los cuadros y retablitos del Santo. La arquitectura barrococolonial de la época alcanza su máxima expresión interpretativa en el templo de San Cayetano, construido a principios del siglo XVIII, sobre la mina de plata más rica de todo el continente, la "Valenciana de Guanajuato. Hoy todavía existe, como existen bellísimas telas y bajorrelieves de San Cayetano en muchas Catedrales mexicanas, en templos y museos provinciales. La imaginería de México recuerda en muchas partes al "Santo de la Providencia".

En Lima, Cuzco y Cajamarca del actual Perú, San Cayetano es igualmente conocido y venerado. Hoy nos quedan sus "imágenes barrocas" es decir, remontándose al tiempo de Ia Colonia, que todavía son veneradas por multitud de cristianos del siglo XX. Es interesante recordar también el intento de un sacerdote del «Oratono» de San Felipe Neri, el P. Gregorio Casañas, para fundar en Lima un monasterio de teatinas: "Organizó desde 1688 el Convento gastando 70.000 pesos y entraron en clausura dieciséis doncellas con hábito Reglas de San Cayetano, pero ni el Virrey, Arzobispo ni el Cabildo favorecieron la fundación por lo que se extinguió en 1709".

En Brasil está documentada la devoción a San Cayetano desde 1631. Hoy cuenta con la mayor Ciudad de todo el mundo que Ileva el nombre del Santo: Sao Caetano du Sul, en el gran San Pablo. En 1980 la Ciudad contaba con 162.758 habitantes, extendiéndose en un área de 15.185 km. cuadrados. Solamente dentro del área metropolitana de San Pablo existen 12 calles que Ilevan el nombre de San Cayetano.

El fenómeno de la devoción a San Cayetano en Argentina es todavía más impresionante, aunque posterior al de otras zonas latinoamericanas.

En Argentina.

Todo hace pensar que desde el primer memento la imagen de San Cayetano estaba al costado derecho de la capilla. Cuando la zona de Liniers se convierte en un extenso barrio obrero se instala en la capilla facilitada por las hermanas, la Parroquia de San Cayetano, el 18 de enero de 1913.

Es probable que ya entonces concurrieran (en pequeña escala) los devotos del Santo, que confluían desde otros barrios.

De allí en más, mes a mes y año fue aumentando considerablemente el número de fieles devotos.

La imagen del Santo comenzó a difundirse, juntó con la espiga, símbolo, del pan y el trabajo, en las casas de Buenos Aires, para extenderse a casi toda la república.

Desde el año 1970, los devotos del Santo que concurren a los Santuarios de Liniers y Belgrano, en la Capital Federal, cambian sus promesas de velas y flores por alimentos y ropa que se envían a las regiones más necesitadas del interior del país.

    SAN CAYETANO: UN SANTO POPULAR ITALIANO AMADO POR EL MUNDO.

Es una casualidad que casi todos los santos populares son italianos, San Antonio de Padua (portugués de nacimiento e italiano por adopción), Santa Rita de Cosia, San Francisco de Asís, etc., y también San Cayetano de Thiene.

El pueblo napolitano atribuyó a San Cayetano la paz obtenida en mementos difíciles para la región, pues Falleció el mismo día del armisticio.

Hombres Y mujeres que lo conocieron y recibieron su influencia comenzaron a considerarlo un verdadero santo, y la devoción se extendió también a Vicenza Y Venecia, donde había vivido largos años.

Cuando todavía faltaba tiempo para la canonización, el Superior de los Clérigos Regulares dispuso: "La imagen principal del Beato, que se ha de exponer en el templo, será representada con una vara de lirios en la mano y dos o tres pájaros posados sobre la misma. También tendrá un libro en el que se leerá: No se preocupen por lo que van a comer o con se van a vestir. Miren los lirios del campo y las aves del cielo".

En el momento de declarar el Papa oficialmente Santo a Cayetano, la alegría popular se expresó con arcos de triunfo y millones de lámparas de aceite colocadas en calles y plazas.

La devoción se extiende, considerándolo abogado de lo cotidiano, del pan de todos los días.

En España se canta en su después de rezar el Padre Nuestro: "Glorioso San Cayetano, Padre de Providencia que no falte en nuestra casa, a diario, tu asistencia".

Poco apoco los "Clérigos Regulares" se fueron repartiendo por Italia, Francia, España, Alemania, Austria, Polonia, para pasar luego a América. Junto con ellos se va conociendo la genial figura de San Cayetano de Thiene, el sincero seguidor de Jesucristo, capaz de responder a la Palabra de Dios y de Ilevarla asta las últimas consecuencias.

En síntesis, San Cayetano vivió en Italia, entre 1480 y 1547, pero su prédica y sus actos han trascendido las fronteras y los tiempos porque siempre estuvo junto al corazón de los que pedían ayuda. Él solía decir: "Una derrota no es un fracaso... Nuestra confianza en Dios, en su Providencia, nos hace sentir seguridad... Debemos seguir rezando y actuando. Dios no nos abandonará" y firmaba: "Cayetano, miserable sacerdote".

Por eso, todos los 7 de Agosto, día de la festividad de San Cayetano, miles de personas en todas partes del mundo se acercan a su santuario para pedirle "pan y trabajo"... pero San Cayetano está dispuesto a escucharnos todo el año.

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