“De eso, creo, se trata el humor: de encontrarle un sinsentido al absurdo, y que parezca creíble”,afirma Rudy a modo de prólogo en La pesada gerencia: Resistiendo con humor, un libro que reúne algo más de cuarenta textos, varios de ellos inspirados en  columnas escritas con anterioridad para el suplemento Sátira/12, otros que remiten a aquellos notables monólogos del ciclo Rudy en vivo y finalmente los que fueron elaborados para ser parte del conjunto. “Y muchos otros son de origen incierto (haciéndole caso a nuestro inefable ministro de Educación, que nos recomienda adaptarnos y valorar la incertidumbre).En todos los casos, la propuesta es la risa, la idea y la resistencia a ese ‘sentido común’, tan prejuicioso y tan fashion a la vez, que tratan de imponernos en estos último milenios, con relativo éxito”. 
Dividido en tres secciones, La pesada gerencia: Resistiendo con humor, comienza con El bicentenario: Nuestros primeros 200 años, donde a partir de lo que podría ser el estilo genérico de un manual de historia, Rudy realiza un recorrido sin pausas sobre los hechos y actores más influyentes para la construcción ideológica y social de nuestro ser nacional. “Después de la Revolución de Mayo, fueron las diferencias entre Saavedra y Moreno las que dividieron a la población en dos bandos irreconciliables: los morenistas sostenían que Moreno era un fiel representante de las nuevas ideas europeas, y que Saavedra, no. Los saavedristras pensaban exactamente lo mismo. Inauguraban así la segunda tradición nacional: el pensar exactamente los mismo, sin estar jamás de acuerdo”. Pasando por el Congreso de Tucumán, la figura de Belgrano y las acciones bélicas de San Martín, el sillón de Rivadavia y un Rosas visto desde los diarios londinenses, la paradoja del artículo 14 de la Constitución del 53, la campaña del desierto y la asunción presidencial de Roca, donde “comenzaba una nueva etapa histórica, “La edad de Roca. El mundo estaba viviendo la segunda Revolución industrial: la Argentina, no, ya que la palabra ‘industrial’ era muy mal vista por la oligarquía; y la palabra ‘revolución’, peor todavía”, entre muchos otros momentos significativos ordenados cronológicamente,la lógica del relato disparatado se va colmando lentamente de esa verdad que sostiene la estructura interna de ciertas clases de chistes. “En septiembre de 1945, los militares obligaron a Perón a renunciar a todos sus cargos, incluso al de presidente, que  nunca había ejercido. Pero el 17 de octubre una manifestación, popular, de miles y miles de personas transforma a Perón de preso a presi. Braden, embajador norteamericano, acusaba a Perón de fascista, anarquista, socialista, comunista, peronista, keynesiano, falangista, culomundista y salvaje unitario. Pero la marcha peronista batía todos los récords  en el Popular Top Hits”. 
En la segunda parte del libro, titulado Tiempos interesantes, Rudy cambia ligeramente de registro con textos como “El vaso y Caperucita Amarilla”, cuento “inspirado en las increíbles pero ciertas recomendaciones, propuestas y justificaciones del gobierno macrista para que la gente se banque la crisis económica”,o “Amor y mercado”. “Tita, mi novia golosina”, donde establece un juego notablemente escrito entre nombre de marcas e ideologías políticas para establecer perfiles de relaciones amorosas. Algo similar sucede en “Mi novia macrista (y otras calamidades cotidianas” que inaugura una serie de relatos que continúan luego con “La suegra macrista y Decreto, mi perro macrista”. Pero en cuanto a la novia llamada María del Sagrado Sinceramiento Tocracia: “Al principio todo parecía bien. Yo creía que le importaba, porque ella me decía: “Vos me importás mucho, me importás joyas, me importás autos, me importás perfumes, me importás champán del caro…” Y más adelante: “Todo se complicó cuando me enteré de que operaba con el paralelo, tenía un novio offshore, y me dijo: ¡No es mío, es de mi mamá! Al final se fue. Quise retenerla, pero no pude: ella odiaba las retenciones. Cuando nos separamos, le dije: “¡Vamos a volver!”. ¡Para qué! Se puso loca: “ ¡Nunca me digas esa frase, nunca! Mery decía que era liberal, pero era conservadora. ¡Bueno!, como todos los que dicen que son liberales, ¿no?” Entre otros temas con los que Rudy piensa con humor y sarcasmo estos Tiempos interesantes están los dedicados al trabajo y los medios de comunicación, los lugares desde donde se escribe la historia, como el genial “Si la historia la escriben los que garcan” o “El inconsciente nos gobierna” donde la propuesta pasa por pensar algunas teorías psicoanalíticas  en clave política hasta llegar a “Los macristas anónimos”: “En verdad, no son anónimos, pero ustedes vieron cómo son estas cosas. La gente tiene un problema vergonzante y no quiere que nadie sepa a quién votó”. 
En la tercera y última parte, Mauritocracia, Rudy le da una vuelta de tuerca a la columna de opinión para que, desde la comicidad, se imponga la reflexión y el análisis de los resultados a favor de los trabajadores  que hasta la fecha lleva la llamada “Revolución de la Alegría”.